El sindicalismo es sinónimo de mafia y corrupción
Como si no tuviéramos suficientes problemas encima, tenemos que estar lidiando con los malditos sindicatos, dirigidos por unas bestias bastante peores que los priístas y perredistas, lo que ya es bastante decir. Los sindicatos de hoy en día, están bastante lejos del auténtico espíritu sindical de los movimientos de Cananea y Río Blanco, en el contexto del siglo decinueve donde estaba Porfirio Díaz Vs el Partido Liberal Mexicano. Se creó el Círculo de Obreros Libres que lucharon contra los capitalistas, los extranjeros y el gobierno de Porfirio Díaz.
Los postulados sindicales son excelentes, el buscar una mejora de vida, la igualdad en el trabajo, el contar con protección ante la injusticia, recibir apoyos para vivienda y comodidades, etc., son derechos innegables que todos debemos defender, el problema es que hay muchos derechos y pocas obligaciones; la masa obrera y campesina espera recibir mucho a cambio de casi nada, la sola mención de la productividad es algo que en este país causa mucha repulsa y animosidad; actitud propia en pueblos que han sido brutalmente colonizados y explotados. En México la revolución se inició en 1810 y concluyó más o menos en 1910, lo que para el subconsciente colectivo de un país es muy poco tiempo.
Además, las uniones obreras y campesinas están secuestradas por líderes viles y mafiosos que se aferran al sindicato como sanguijuelas y se mantienen ahí a cualquier precio, ya sea por la violencia de su policía interna, brutal y sanguinaria, o por la compra de conciencias. Encontramos entonces, casos como el de la momia casi eterna fidel velázquez, francisquito hernández juárez, jonquitud, la dinastía de napito gómez urrutia, etc., donde los líderes permanecen por décadas amasando fortunas increíbles que aumentan su poder. No todos los casos son así, en el sindicato de electricistas, hay una pandilla que es la que detenta el poder, pero lo que no cambia es el hecho de que usan a su sindicato para enriquecerse como jeques árabes.
Muy importante es la investigación que se hizo en el blog "La verdad sea maldicha", donde se demuestra la relación de un sindicato y la quiebra de la empresa a la que explota, porque un sindicato poderoso extermina a la empresa de donde se nutre, son como una infección bacterial donde los huéspedes matan al anfitrión. http://laverdadseamaldicha.blogspot.com/
EL fenómeno mexicano, es que ahora los sindicatos explotan a sus empresas, hasta quebrarlas. En su post, el autor habla de la manera infame como el sindicato le saca a Pemex los recursos que precisamente necesita para reestructurarse y sobrevivir.
No hay jubilado de Pemex que gane menos de 25,000 pesos, ojalá fuesen 100,00 pero no a costa de un Pemex quebrado. De facto, los recursos generados por la paraestatal han sido usados por los tarados priístas para producir políticos ricos como el que más y para subsidiar todo lo subsidiable durante más de 70 años, al grado tal, que en vez de que tengamos una cultura de trabajar y ahorrar para constituir nuestro patrimonio, vivimos esperando que llegue un político y nos dé fondos para construir, pintar o iniciar algún negocio, todo a cambio de nuestro voto. Todo con recursos provenientes del petróleo y de los pocos que pagan impuestos. Los presupuestos de los estados dependen en un 90 o 95% de lo que les dé el gobierno federal, no hay ningún estado en todo el país que sea autosuficiente.
La situación de Pemex es insostenible, el petróleo está practicamente terminado, la producción de Cantarell va en picada y no tenemos infraestructura para acceder al hoyo de dona donde las compañías gringas están aprovechando nuestra incapacidad para quedarse con todo. Hay que agradecerle a los tontos y ladrones priístas que no supieron administrar nuestra riqueza petrolera y la dilapidaron en robos y en actos populistas.
A menos que introduzcamos un salto tecnológico en el uso de la energía, tendremos que importar los energéticos que consumamos.
La otra investigación interesante es la que se hizo en el blog Pop Galore, respecto al sindicato mexicano de electricistas, aliados incondicionales del pejismo, que gozan de prestaciones y condiciones extraordinarias para la situación de la quebrada empresa.
No es aceptable un sindicato rico en una empresa quebrada, no son aceptables banqueros ricos en un banco quebrado, no son aceptable políticos ricos e hipócritas como los perredistas en un país pobre.
