El Pan no es propiedad de manuel espino
La actitud de espino y los que lo acompañan es lamentable, quieren imponer a toda costa y de forma desaseada su criterio y prevalencia. El Pan, aunque no deja de ser un partido político mexicano lo que le otorga de inmediato un estatus de sospechoso, es, dentro del ámbito político, lo más decente o lo menos peor del espectro de elegibilidad de lo disponible.
Este partido, en vez de librar luchas internas como si fuesen perredistas, deberían estar en un proceso de integración interna total, aprendiendo de la derrota que acaba de sufrir, tratando de entender el porqué no logran contactar con las grandes masas votantes. Ya lograron derrotar por dos veces consecutivas al corrupto dinosaurio y una al loco más peligroso que ha contendido en una candidatura, a pesar de su financiamiento ilimitado. Ahora el peligro es que vuelva el dinosaurio con la representación de un copete por delante.
El caso es que el Pan tiene 370 miembros en su Consejo Nacional y éstos son los que tienen la palabra. En las elecciones internas anteriores, espino y Vicente Fox trataron de imponer a Santiago Creel como candidato pero las 370 voces se dejaron escuchar y el elegido fué otro. Ahora, espino lanza un fuerte golpeteo que solo daña la imagen del Pan ante la opinión pública pero la verdad es que el poder lo tiene el Consejo Nacional que ha preferido antes dar su respaldo a quienes se han desarrollado dentro del movimiento panista. ¿Qué hay de extraño que el Consejo Nacional apoye al que funge como presidente del país y a las personas que comparten la misma tendencia? ¿No es de lo que se trata? ¿De integrar equipos que trabajen unidos?

